miércoles, 23 de octubre de 2013

A vueltas con la Paz negociada en Siria.

Estos días se está preparando la conferencia de "Ginebra II", para alcanzar una paz negociada en Siria. Obvia decir, y Dios quiera que me equivoque, que el fracaso está asegurado. Primer punto del día, condición "sine qua non", impuesta por el "Grupo de Amigos de Siria" (curioso el nombre): El abandono de Al Assad del poder, a lo que éste se negará. "Muchas gracias por haber venido, les pedimos un taxi para el aeropuerto". Y repito: ojalá que me equivoque. Pero, para empezar, la oposición no tiene confirmado su asistencia y Al Assad ha dicho que es pronto todavía para esta conferencia de paz.

Miembros del "Grupo de amigos de Siria" ayer en Londres.

En Europa, los grandes líderes mundiales pactan, repactan e impactan sobre las injusticias del mundo mundial. Se rasgan las vestiduras ante regímenes como el de Saddam Hussein (y aquí no se sale en su defensa), se inventan pruebas falsas ante la ya inservible, desgraciadamente, ONU. Y provocan una guerra de la que tardaremos décadas en reponernos contra un régimen que, con todos sus defectos - que son innumerables-, permitía la libertad de cultos, en el que Al Qaeda no tenía ninguna fuerza, y que era un contrapeso importante frente al poder de los Ayatolás iraníes, amén de un pozo sin fondo de oro negro.

Al mismo tiempo tienen como su más importante aliado en la zona a Arabia Saudí, país que como se sabe, no es el adalid de la libertad individual y colectiva, donde las mujeres no pueden ni estornudar sin permiso del marido, donde se alimenta doctrinalmente las corrientes wahabitas, las más radicales del Islam - precisamente de este país era Osama Bin Laden, y 15 de los 19 terroristas de las Torres Gemelas -, donde está terminantemente prohibido practicar, en público o privado, cualquier religión que no sea el Islam. En fin, nada que yo venga a descubrir hoy. Huelga que hablemos del Estado de Israel, el otro aliado de los EEUU de la zona. En estos países, según los bienpensantes, no merece la pena actuar, sino más bien, apoyar incondicionalmente. ¿Motivos?.

Y ahora, que las potencias occidentales llevan 3 años ayudando a "liberar" a los países del mundo islámico, y viendo que por muchos barcos que se manden a la zona, "para acongojar al enemigo", Al Assad no quiere dejar a Siria en manos de fanáticos islámicos que lo conviertan en un segundo Afganistán o Egipto, vamos a sentarnos a hablar de paz. O sea, si no consigo quitarme a los "molestos" armando al pueblo, o enviando directamente al ejército (caso libio), pues sólo como última baza, vamos a buscar la paz negociada.

¿Paz Negociada?. Conviene recordar que Siria no es más que un trozo de tierra seca, sin ningún recurso natural de importancia que reseñar. Entonces, ¿porqué es tan importante Siria ahora, de repente?. Pues muy sencillo. Por sus alianzas y enemistades exteriores. Siria no es más que un bastión en una "zona caliente" del planeta, estratégicamente ubicado. Así que, ahora resulta que esa tierra que a nadie le ha importado hace siglos, resulta que, conforme los nuevos planes estratégicos de las potencias extranjeras, es de vital importancia controlar.

Pero, ¿con quién se va a negociar esa paz?. De un lado está claro, con el gobierno sirio. Pero, ¿y del otro?. ¿De dónde nace la oposición siria?. ¿A quién representa?. ¿Obedece al pueblo sirio o a los estados que han colaborado en su creación?. Demostrado está, que parte de esa oposición la forma directamente Al Qaeda, y ya se está empezando a notar su presencia. Ya hay varios mártires cristianos que han perdido su vida, sólo por ser cristianos y no renegar de su fe. Recordamos que en Egipto, después de la deposición de Hosni Mubarak, que durante años fue gran amigo de los occidentales, a diario se está produciendo un exterminio de cristianos coptos. ¿No aprendemos de los errores?

 

La pregunta es, por dolorosa que parezca: ¿Es necesario ayudar a negociar una paz, que convierta Siria en otro punto de apoyo (este ya limítrofe directamente a Europa) de los extremistas musulmanes?, o, por otro lado, ¿Es mejor aceptar que siga Al Assad dirigiendo los destinos de Siria, controlando a los yihadistas, aunque sus métodos nos parezcan desproporcionados?.


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