Hoy es el día del despiste general, de no saber, como decían los abuelos, "ni en que hora vives". Yo ya he salido a la calle y lo primero que me encuentro es un termómetro de ésos del Ayuntamiento en el que me dice una hora completamente distinta de la que pone en mi móvil, que, se supone, se adapta automáticamente. Se supone, porque ya me pone en duda. Pido hora a uno que no tiene demasiada cara de adormilado, que va con bastante prisa, y me dice la misma del reloj del Ayuntamiento.
A ver si soy yo el que la llevo mal...
Puede que sea cosa de que es Sevilla, que los termómetros-relojes en verano se vuelven locos y se quedan así para todo el año, o que a mi móvil con tantas funciones que para llamar tengo que hacer un máster se le haya despistado una de ellas, o que, como es Sevilla, y los termómetros-relojes del Ayuntamiento, al ser del Ayuntamiento, tarden en ponerse en hora hasta que algún funcionario haga la digestión de la tostada y a las 3 sean las 2, pero de la tarde de hoy.
Anoche veía en la televisión, la curiosidad de una página web, aplicación/juego, que te dice, en caso de que un buen día te levantes enmedio de un capítulo de Walking Dead, los lugares en los que estarías más protegido ante una plaga de zombis. Alguno ésta mañana se ha levantado a su hora de siempre y habrá temido que ese día haya llegado. Los pocos seres parecidos a lo humano que se veían por las calles arrastraban los pies en pasos mortecinos, semblantes cenicientos y murmullos guturales como palabras. Ha ocurrido, otra vez, un año más, el Apocalipsis Zombi se apodera de las ciudades las primeras horas de un lunes de octubre. Si alguno se abalanza sobre mí, sé que se quedará dormido en mi hombro.
| "Buenos días... ¿ha pasado el autobús o tengo yo la hora mal?" |
No es ya sólo la estupidez de tener una hora distinta a la correspondiente a nuestro meridiano, teniendo que cambiar la hora no sólo cuando vamos a Canarias, que uno no suele ir nunca, sino que si un día te despistas por Huelva y te metes en el Algarve, vives en el pasado. Y en el Reino Unido, lo mismo. Aquí quisimos ser tan amigos de los alemanes (por mor del que mandaba entonces, que ya debía saber que al final los teutones acabarían controlando el cotarro, si no es de una forma es de otra) que nos pusimos hasta su misma hora. Lo mismo daba que los usos culturales fueran completamente distintos, los husos horarios se impusieron, y con aquello de la entrada en la Unión Europea ya parecía un camino sin retorno, hasta que hace un par de meses ya se empezó a especular con que adelantáramos la hora de nuevo.
Si tomamos como referencia el meridiano de Greenwich lo llevamos claro, seguro que a otros iluminados les da por dejar el horario europeo, en la parte de la península que queda al este de la línea 0 del Mundo, como otro hecho diferencial, y por ver si así le hacen un poco más la pelota a la UE para que les dejen quedarse como estado miembro si les da por independizarse.
Por contra, si mantenemos un horario acorde con el de los países de nuestro entorno, nos tendremos que seguir tragando la milonga de que con el horario nuevo se ahorran nosecuantos kilowatios/hora... por la mañana, claro. Que la cultura hispana, latina, mediterránea en general, sea más de tarde que de mañana, poco les importa a los sajones, teutones y nórdicos. Allí, cuando están con todos los establecimientos a pleno rendimiento, con su desayuno en los tobillos, aquí estamos arrastrando los tobillos como zombis, en busca de la llave del coche, y encima no se ve un carajo.
Mientras aquí estamos con nuestra cervecita, a esa hora tan buena que son las 10 de la noche, con esas tiendas recién cerradas y los funcionarios hace ya bastante rato descansados, para hacer la cena y "echar el ratito", allá están comiendo moscas echados desde hace rato. Eso sí, es la misma hora.
Yo propondría, como en todo, hacer más caso al sentido común y a las costumbres que a la disposición geográfica de un territorio, y crear un horario Mediterráneo, para los latinos, los descendientes de los romanos, que por clima y por hábitos vemos las 10 de la noche como la hora perfecta para socializarnos. A ver en Italia quien está cenando a las 7 de la tarde, como veo a los guiris sentados en los veladores del centro con sus tipical spanish tapas mientras que al lado está el sevillano con su cafelito de media tarde. A ver en la costa francesa quien se levanta como en el mismo París a las 5 de la mañana (quitando las boulangeries con sus brioches y baguettes) para tener su establecimiento preparado para la avalancha de las seis y media de la mañana.
Aquí habrá una avalancha de las seis y media de la mañana dentro de seis meses, la de los mismos despistados, que hoy se arrastran como zombis, abotargados de dormir más de lo debido, y que cuando vuelvan a hacer el desbarajuste de los ritmos circadianos desde las sedes de endesa, fenosa, iberdrola y toda la mafia de los kilowatios, se lanzarán como esos mismos zombis pero ya hambrientos, ansiosos, en fase "yo comer cerebro", sobre las verjas, cerradas, de los bares en busca de un café con mucha prisa, porque están segurísimos segurísimos de que llegan tarde...
Lo que si es humor y da risa de verdad es ver al trío que se atoproclaman jefatura del requeté. Pero además para mayor número cómico apoyan una familia que son colaboradores de la usurpación.
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