lunes, 28 de octubre de 2013

Ultras de izquierda y derecha hacen del Centro de Sevilla un campo de batalla.

 Mientras la mayoría de los sevillanos estaban disfrutando de una tarde-noche de sábado de Octubre, con la Virgen de las Angustias de la Hermandad de los Gitanos en la Catedral, lo que atraía a gran cantidad de gente hasta las inmediaciones de la Seo Metropolitana, dos manifestaciones de signo radicalmente contrario, tan radical una como la otra, se enfrentaron para disgusto de los sevillanos y regodeo de los seguidores de ambas tendencias, que consideran un triunfo que se hayan producido incidentes. Unos porque fueron a provocarlos, y otros porque los provocaron.

 Un par de centenares de militantes del sindicato de ultraderecha "Respuesta Estudiantil", de corte neonazi, habían organizado en Sevilla una marcha unilateral encuadrada en la semana de movilizaciones contra la nueva Ley Orgánica de Educación, (la semana pasada ya delantábamos que los sindicatos de ultraderecha se apuntan a un bombardeo), lo que fue respondido rápidamente con una convocatoria de la Coordinadora Antifascista de Sevilla, que aunque se denomina de una manera tal que muchísimos ciudadanos de conciencia limpia, como un mismo servidor que ha participado en ciertas iniciativas de la misma, puedan sentirse identificados con ella, no es sino un aglutinante de organizaciones también radicales de signo contrario. También ésta logró concentrar a unos doscientos manifestantes.
la manifestación de "Respuesta Estudiantil". Foto El Mundo

 A gritos de rojos y palma derecha estirada; a gritos de fachas y puños izquierdos levantados, banderas rojigualdas sin emblemática alguna (con clara intención de no incurrir en faltas que puedan conllevar su prohibición, los grupos de características neofascista actual no utilizan apenas simbología reconocible, aunque la estética, como la Cruz Flechada del logo de Respuesta Estudiantil, responda a un esquema inconfundible) los unos, con sus banderas anarquistas y republicanas los otros, rapados, rastas, bombers...
 La concentración de resistencia a la manifestación neofascista -autorizada por la Delegación del Gobierno- tomaba un claro componente guerrillero, al elegir el "no pasarán" de las tropas republicanas de la Guerra Civil como lema de la misma. La UIP del Cuerpo Nacional de Policía se vio obligada a cargar a la altura de la desembocadura de la Avenida de la Constitución, donde ambas marchas convergieron, dispersando a los manifestantes ultraizquierdistas que pretendían taponar dicha vía para impedir el paso de los ultraderechistas. Tras disolverse, varios grupos reducidos la emprendieron contra los cristales y veladores de varios establecimientos del centro de la ciudad.
algunos de los antifascistas
 La polémica actuación de la Policía Nacional se ve respaldada por el hecho legal de que, cuando una manifestación está organizada y autorizada, salvo que lo disponga la propia autoridad, no puede alterar su transcurso, ni permitirse que se le impida su desarrollo. Las acusaciones de los integrantes de la coordinadora antifascista de que "la policía protegía a los neonazis" no carecen de razón, pero también es cierto que la Policía cumplió con su trabajo de manera correcta. Si acaso, contra quienes debe alzarse la voz es contra los responsables políticos que han permitido la marcha de "Respuesta Estudiantil" pese a la lógica previsión de incidentes y aún más, se permitiese posteriormente el acceso de la concentración organizada por la Coordinadora Antifascista que iba al encuentro de la primera.

 Una vez terminada la manifestación de la derecha, tweets cruzados hablaban de que grupos reducidos también de éstos se habían desplegado en busca de los integrantes que hubieran reconocido de la concentración de la izquierda, para ir "de caza" como se denomina en el argot skinhead de ambos signos la búsqueda de personas de signo contrario para apalizar, y otros de que los integrantes de "R.E" ya regresaban a sus localidades de origen, ya que muchos de ellos (quizá la gran mayoría, al haber sido la manifestación convocada "con carácter nacional" y caracterizarse éstos grupos por llevar siempre a los mismos miilitantes a todas partes) ni siquiera eran de Sevilla.

 El enfrentamiento, que no llegó a ser directo, entre energúmenos que parecieron querer retarse a ver cual era más mastuerzo, se saldó con un detenido entre las filas de los antifascistas, destrozos en varios locales y, sobre todo, un susto enorme en el cuerpo de los ciudadanos honestos y realmente pacíficos que, sin enterarse muy bien de que pasaba ni quienes eran, se encontraron enmedio de una refriega entre distintos grupos que parecen estar deseando que llegue el 36.

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